Carliana Feitosa:
Nuestra Mujer Positiva es Carliana Feitosa: profesora, madre, cristiana y apasionada por las actividades físicas. Encontré en el ejercicio una forma de cuidar aquello que el Señor me confió —Su templo (el cuerpo)— y el running llegó para conectarme cada vez más con Él.
1. ¿Cómo entró la educación infantil en tu vida y qué es lo que más te motiva en el día a día con tus alumnos?
A través de un proyecto que realizaba para pagar mi facultad de Administración. Lo que más me motiva es acompañar su evolución y saber que, con mi compromiso, logro transmitir el valor de la educación como un instrumento para el crecimiento del ser humano.
2. ¿Qué te llevó a salir del sedentarismo y buscar una vida más activa? ¿Cómo fue el proceso de empezar a ejercitarte en casa hasta llegar a la facultad de Educación Física?
Confieso que, inicialmente, fue por mi apariencia. Empecé a investigar en internet sobre cómo tener una mejor calidad de vida. Comencé en el gimnasio; ya había ido otras veces, pero nunca fui disciplinada. Esta vez, sin embargo, quería que fuera diferente. Poco después de empezar, llegó la pandemia y pensé: "voy a continuar igual". Algo dentro de mí no me dejó parar; al principio hacía clases online, pero sentía que no surtían efecto. Entonces, empecé a caminar para ir al trabajo y una colega me invitó a correr los sábados. Acepté, pero no sentía ese placer. Pensaba que quería adelgazar, así que seguí investigando qué ejercicios eran buenos para perder peso en casa y descubrí la cuerda —y lo bueno que era saltar—. Esto generó mucho interés por entender la importancia del ejercicio y cómo un simple salto funciona; fue el puntapié inicial para buscar más conocimiento.
3. ¿Cómo entró el running en tu rutina y de qué forma impacta este deporte en tu salud física y mental hoy?
Por la invitación de un amigo de la iglesia para una carrera con causa social; con ellos empezó todo. Al principio, pensé que no sería capaz de correr 3 km, pero completé 6.1 km. Ese fue el "start" y la energía que recibimos de las personas que nos conocen y, principalmente, de las que no. Hoy, con el running, tengo la libertad de vencer mis propios desafíos y saber que puedo evolucionar cada día más; que todo es un proceso y no ocurre de la noche a la mañana. Extraño mucho los entrenamientos cuando no puedo ir. Tengo muy presente mi fe: nuestro cuerpo es el Templo del Espíritu Santo y, por eso, busco cuidarlo. Consecuentemente, cuidamos nuestra mente. Amo correr y conectarme con Él y con las personas a mi alrededor.
4. ¿Cuáles son las mayores barreras que enfrenta una mujer para mantenerse activa en el deporte, especialmente considerando el tiempo, los recursos y el incentivo?
Para mí, es la falta de seguridad y de lugares apropiados. Yo, por ejemplo, tengo una rutina en la que solo puedo correr de noche durante la semana; por eso, muchas veces busco compañía o simplemente no corro. También me parece caro adquirir ciertos productos de running y siento cierta selectividad en algunos momentos. Pero hoy tengo un gran apoyo de dos grandes equipos con los que entreno y corro: el Equipo WVWM y Correr Quebrada. Ellos me han brindado seguridad para los entrenamientos y apoyo para participar en algunas carreras.
5. ¿Cuál es la importancia de tu familia y amigos en tu jornada como madre, profesora y atleta?
Es de gran valor. El incentivo de mi familia es inmenso y lograr que, a veces, estén presentes en esta nueva etapa es fundamental. Mis amigos son mis grandes motivadores y aliados.
6. ¿Qué mensaje te gustaría dejar a otras mujeres que también enfrentan luchas diarias y buscan reencontrarse a través del autocuidado?
Simplemente comienza poco a poco y no dejes que los "no" te paralicen. Cuando vas, encuentras personas que te acogerán. Nunca desistas de ti misma. Eres preciosa. Fácil nunca será, pero lo vas a lograr.
7. Libro, película y una mujer que admires (que no sea tu madre).
Libro: Una vida con propósito (Rick Warren)
Película: Vencedor (Overcomer)
Mujer que admiro: Hoy elijo a mi hermana. Una mujer íntegra, madre, hija, esposa, hermana, tía, empleada, amiga y sierva del Señor. Cómo la admiro por todo lo que ha hecho, no solo por mí, sino por nuestra familia y amigos. Quien tiene a una Karla en su vida, siempre estará muy agradecido.