Dra. Renata de Nóbrega

Nuestra Mujer Positiva es la Dra. Renata de Nóbrega, médica desde hace 16 años, especializada en nutrología y salud mental. Con una trayectoria marcada por el cuidado integral del ser humano, Renata combina conocimiento técnico y una mirada sensible para promover la salud y la calidad de vida. Esposa del presentador Carlos Alberto de Nóbrega y madre de Vinícius y Felipe, también se dedica a un importante proyecto social dirigido a personas con albinismo, reforzando su compromiso con la inclusión y el impacto social.

1. ¿Cómo empezó tu carrera?

Mi jornada en la medicina comenzó hace 16 años. Como toda joven médica recién graduada, empecé haciendo guardias mientras buscaba la especialización que realmente hiciera brillar mis ojos. Fue en la nutrología donde me encontré, y nunca más la dejé. Desde entonces, es el área en la que me desempeño con pasión y dedicación, construyendo una trayectoria sólida y enfocada en el cuidado integral de mis pacientes.

2. ¿Cómo está estructurado el modelo de negocio del Instituto Nóbrega?

El Instituto Nóbrega nace de un profundo compromiso con lo social. Mantenemos un proyecto de visibilidad dirigido a personas con albinismo, que abarca desde la orientación y distribución de protector solar hasta acciones de visibilidad social y política para esta comunidad.

Con la misma importancia, el Instituto alberga mi práctica clínica, que es, en realidad, el corazón de mi trabajo y la base que lo sustenta todo. Es en la clínica donde atiendo a mis pacientes de forma individual y multidisciplinaria, combinando la nutrología con la psiquiatría mediante una visión amplia que integra la salud mental y el cuerpo, tratando el metabolismo de manera completa. Esto es lo que me da visibilidad y me permite continuar haciendo lo que amo. Tengo una demanda especialmente alta de mujeres mayores de 40 años que buscan esta mirada integrativa para vivir con más equilibrio y vitalidad.

3. ¿Cuál fue el momento más difícil de tu carrera?

El momento más desafiante, sin duda, fue la transición de las guardias a la apertura de mi propia clínica. Salir de una rutina dinámica, donde la atención era inmediata y diversa, para sumergirme en una especialidad muy específica exigió una enorme inversión en estudio y perfeccionamiento. Fue un salto de fe que me llevó hasta el nivel de excelencia con el que atiendo hoy, pero el camino no fue fácil.

4. ¿Cómo logras equilibrar la vida personal y la profesional?

Como toda mujer, me divido entre muchos roles: profesional, esposa, madre, ama de casa. No soy diferente de tantas otras mujeres que enfrentan este mismo desafío diario. Lo que me sostiene es la búsqueda constante de conocimiento y perfeccionamiento y, por encima de todo, mi fe. Busco mucho a Dios para mantener mi equilibrio interior y lograr enfocarme en lo que realmente importa.

5. ¿Cuál es tu mayor sueño?

Creo, con mucha gratitud, que ya he conquistado la mayor parte de mi sueño. Dios fue extremadamente generoso conmigo. Hoy, mi mayor deseo es preservar todo lo que he construido y seguir ejerciendo la medicina con propósito, utilizando mi conocimiento para transformar la vida de las personas que llegan a mí. Más que conquistar, quiero seguir contribuyendo.

6. ¿Cuál es tu mayor logro?

Mi mayor logro es mirar mi vida y ver una familia bien estructurada, hijos encaminados, un matrimonio feliz y negocios en marcha. Todo esto construido con mucho trabajo, fe y propósito. Para mí, el éxito es exactamente eso: tener paz en el corazón mientras se construye algo significativo.

7. ¿Libro, película y mujer que admiras?

Libro: “Mico de hombres y de almas” (Médico de hombres y de almas), de Taylor Caldwell. Es una obra que todo profesional de la salud debería leer. El libro relata la historia novelada de San Lucas: médico, evangelista y el único apóstol que no era judío. Fruto de más de cuatro décadas de investigación de la autora, la narrativa nos recuerda que la verdadera medicina va más allá del cuerpo: se trata de cuidar almas, tener compasión por los que sufren y nunca perder la humanidad ante el dolor ajeno. Para quienes elegimos la medicina como vocación, es una lectura que fortalece el propósito.

Película: “El niño que domó el viento”. Basada en la historia real de William Kamkwamba, un joven de 13 años de Malawi que, en medio de la sequía y la hambruna, utilizó libros de ciencia para construir una turbina eólica con materiales reciclados y salvó a su comunidad. Es una película que emociona profundamente y nos muestra el poder transformador del conocimiento, la persistencia y la valentía de creer que es posible cambiar la realidad que nos rodea, incluso cuando todo parece imposible.

Mujer que admiro: Oprah Winfrey. Su historia es la prueba viva de que es posible transformar el dolor en propósito. Oprah superó una infancia marcada por la extrema pobreza y situaciones de abuso para convertirse en una de las mujeres más influyentes y poderosas del mundo de los medios. Lo que más me inspira de ella es la autenticidad y la empatía con la que conduce todo lo que hace; es una fuerza de la naturaleza.