Dra. Talita Pavarini
Nuestra Mujer Positiva es la Dra. Talita Pavarini, enfermera, doctora por la Universidad de São Paulo y referente en aromaterapia y Prácticas Integrativas en Salud. Fundadora del Instituto Pavarini, combina ciencia y cuidado en la formación de profesionales y en la promoción del bienestar.
1. ¿Cómo comenzó su carrera?
Mi carrera comenzó en 2013, al graduarme en Enfermería por la USP São Paulo. Ya en mis primeros pasos, me encontré atendiendo a pacientes en emergencias: un entorno intenso que te exige todo. Sin embargo, desde la carrera, las Prácticas Integrativas ya estaban presentes: investigación, atención, masaje, aromaterapia, auriculoterapia. Siempre me resultó muy evidente cuánto más podemos hacer por el paciente, tanto en su sufrimiento físico como en el emocional.
Esta convicción impregnó toda mi trayectoria, incluyendo las investigaciones y los congresos a los que llevé estos temas. Durante la pandemia, esta perspectiva se intensificó. Me invitaron a trabajar con aromaterapia en una clínica enfocada en niños atípicos y, a partir de ese momento, comencé a ejercer como enfermera aromaterapeuta en consultorio. Trabajé en diversos sectores —principalmente en emergencias—, pero fue viviendo la aromaterapia clínica como realmente logré ejercer tal como fui formada y como juré: desde la integralidad y la evidencia científica, pero también desde la ligereza. Hoy atiendo de forma clínica en consultorio, con la posibilidad de iniciar el tratamiento dentro de la misma consulta.
2. ¿Cuál fue el momento más difícil de su carrera?
El momento más difícil fue cuando me desempeñé como coordinadora de Urgencias y Emergencias de un municipio, siendo responsable de tres unidades de pronto socorro y del SAMU (Servicio de Atención Móvil de Urgencia). El desafío no estaba en los pacientes, ni en el equipo; me enorgullece mucho decir que los profesionales de la salud son, de verdad, muy dedicados. Lo que fue exigente fue luchar por lo obvio.
Hablar, probar y defender lo obvio ante la gestión pública. Proteger el buen funcionamiento de interferencias movidas por intereses que no se enfocaban en la población. Esta habilidad política la fui desarrollando en la práctica, y ese es un aprendizaje que no está en ningún libro ni en ninguna práctica profesional. Con el tiempo, fui madurando el arte de hacer que intereses distintos convergieran en lo que realmente importa: el beneficio de la población. Es un juego delicado, pero fue una escuela poderosa.
3. ¿Cómo logra equilibrar su vida personal con la vida corporativa/emprendedora?
Primero, yo tengo mi propia definición para ese equilibrio: es un instante. Como soy enfermera, de inmediato me viene a la mente la imagen de un electrocardiograma, ese examen del corazón que tiene un trazo que sube y baja, sube y baja. Si se queda recto... no hay vida. El equilibrio es así: un movimiento pendular. Nos desequilibramos, nos reequilibramos y nos desequilibramos de nuevo. Es este movimiento el que nos impulsa, el que genera resultados, el que nos hace avanzar.
Entender esto me libera: el desequilibrio no es un fracaso, es parte del proceso. Lo que importa es saber por qué te estás desequilibando y cuánto tiempo vas a estar así. Me guío por algunas premisas: tomo como modelo a otros empresarios y empresarias que admiro (su forma de pensar, su día a día, los elementos que estructuran su camino). La actividad física es una parte fundamental: la primera parte de mi día está dedicada a la persona física. Persona física fuerte, empresa fuerte. Cuido mi cuerpo y mi espiritualidad, sabiendo que esto forma parte de esta nueva mujer que soy: la enfermera empresaria.
Además, bloqueo periodos de descanso. Hubo momentos en los que trabajaba siete días a la semana. Hoy sé que esos espacios son innegociables: para descansar, reunirme con amigos, con la familia o simplemente hacer lo que me apetezca.
Y siempre optimizo procesos: establezco, mejoro, reduzco el tiempo invertido y perfecciono continuamente. Como dice nuestra bandera [de Brasil]: orden y progreso; pero primero el progreso, luego viene el orden. Ese es mi método.
4. ¿Cuál es su mayor sueño?
Que todas las personas tengan acceso a la Aromaterapia Clínica y a las Prácticas Integrativas. El mundo necesita saber que existen. Las personas necesitan sentir, necesitan conocer, porque es su derecho elegir, o no, estas prácticas. Pero es mi deber informar que tenemos recursos no farmacológicos para mejorar la salud mental, reducir la ansiedad, el sueño agitado, la angustia, los dolores emocionales y físicos. No como un sustituto, sino como un complemento, abriendo posibilidades.
Mi sueño es que todo el mundo tenga acceso a profesionales de excelencia, comprometidos con la mejora del ser humano en su totalidad. No solo en una pequeña parte de él.
5. ¿Cuál es su mayor logro?
Es difícil elegir uno solo porque pertenecen a esferas diferentes, y cada uno tiene un peso inmenso. Clínicamente, cuando acompaño a una persona con depresión en su proceso de Aromaterapia Clínica, guiándola con amabilidad, y veo a esa persona recuperar la conexión consigo misma, cambiar de vida y ser dada de alta por psiquiatría... eso es sensacional. No es solo dejar de tomar medicamentos. Es encontrar el propio camino y seguir adelante. En tiempos en los que estamos tan enfermos emocionalmente y tan medicalizados, esto tiene un valor incalculable.
Pero también hay logros más amplios. Ver renacer el orgullo de ser enfermero en los alumnos que se gradúan en el Instituto Pavarini; este es un comentario que traen con frecuencia. El orgullo de ser un profesional de la salud presente, cercano, activo en todo Brasil y las 24 horas al lado del paciente.
Y saber que un material producido a muchas manos, que tuve el honor de coordinar, es utilizado hoy como modelo por el Ministerio de Salud y presentado en Brasil y en el extranjero como una producción relevante de la enfermería en las Prácticas Integrativas... ese es un logro colectivo que me llena de gratitud.
6. Un libro, una película y una mujer que admire (no vale la madre).
Libro: Mujeres que corren con los lobos, de Clarissa Pinkola Estés. Una obra que habla directamente al alma femenina, desde la perspectiva de una mujer.
Película: Comer, rezar, amar (2010), con Julia Roberts. Lo que me mueve de esta película es la valentía. La valentía de atravesar un proceso doloroso siendo amable con uno mismo y atreverse a reconectarse con la propia esencia. Trata sobre respetar quién eres verdaderamente y honrar tus deseos, los cuales se van transformando a lo largo de la vida. Este proceso es doloroso, pero es profundamente liberador. Eso es exactamente lo que me conmueve.
Mujer que admiro: Son tantas... me enorgullece estar entre gigantes. Pero voy a destacar a la Profesora Doctora Maria Júlia Paes da Silva, docente jubilada titular de la USP, quien fue mi orientadora durante toda la carrera y la Maestría. En 1986, fundó un grupo de investigación en Prácticas Integrativas —llamadas en aquel entonces terapias alternativas— dentro de la enseñanza tradicional, una propuesta absolutamente audaz para la época. Con rigor científico, ensayos clínicos aleatorizados y mucha valentía, enfrentó resistencias, críticas y prejuicios para abrir el camino que hoy muchos de nosotros recorremos. Todos los que trabajamos en esta área le debemos algo. Es una persona a la que admiro profundamente.