Gabriela Hartin Breviglieri

Nuestra Mujer Positiva es Gabriela Hartin Breviglieri, Directora-Presidente del Instituto Escolas Criativas, quien tiene el trabajo con la educación pública como propósito de vida. Gabriela nos cuenta sobre su jornada en el emprendimiento social, además de compartir las inspiraciones y desafíos que encontró a lo largo de su trayectoria.

1. ¿Cómo comenzó su carrera?

Mi carrera comenzó en la ingeniería, pero mi inquietud por el impacto social de mi trabajo me llevó por otros caminos. Me gradué en Ingeniería Química y, en la primera década de mi carrera, trabajé en empresas multinacionales del sector industrial, desarrollando proyectos y liderando áreas como planeación estratégica y financiera. Aprendí mucho sobre gestión y liderazgo, pero sentía que me faltaba trabajar por un propósito mayor. Entonces busqué una transición de carrera hacia la educación: estudié Antroposofía y Pedagogía Waldorf, y en 2021 lideré el inicio del programa Escolas Criativas, que más tarde se convirtió en el Instituto que hoy presido. Fue en ese momento cuando mi trabajo empezó a alinearse con mi visión de mundo: creer que la escuela pública es una potencia, y que su fortalecimiento es fundamental para generar cambios reales en la vida de los estudiantes y en la sociedad.

2. ¿Cómo funciona el modelo de negocio del Instituto Escolas Criativas?

El Instituto Escolas Criativas es una organización de la sociedad civil, sin fines de lucro, que opera con recursos privados y tiene como misión transformar las escuelas públicas en lugares donde los alumnos quieran estar y aprender. Realizamos alianzas técnicas con secretarías de educación para co-construir soluciones sistémicas que transformen el aula en un lugar más práctico (mão na massa), placentero y significativo a través del Aprendizaje Creativo. Hoy ya operamos en cuatro estados y 23 municipios, impactando a más de un millón de estudiantes. Creemos que las soluciones realmente transformadoras son aquellas construidas con cada territorio, valorando lo que nace de los saberes y prácticas locales; por eso, construimos alternativas de fortalecimiento pedagógico y estructural con cada red aliada.

3. ¿Cuál fue el momento más difícil de su carrera?

La transición del sector corporativo al campo de la educación fue un gran punto de inflexión en mi trayectoria. Dejar atrás un camino más previsible y reconocido para dedicarme a algo que aún estaba poco estructurado implicó renunciar a seguridades y asumir riesgos importantes. Fue un momento de mucho cuestionamiento interno, pero también de una escucha profunda sobre lo que realmente tenía sentido para mí. En aquel entonces lo sentí como una gran ruptura y un nuevo comienzo, pero hoy lo veo como una continuidad, y entiendo que las habilidades que desarrollé en cada fase son fundamentales para el rol que ejerzo hoy.

4. ¿Cómo logra equilibrar su vida personal con la vida corporativa/emprendedora?

Conciliar la vida personal con el trabajo ha sido un camino de mucho aprendizaje. Tuve a mi primer hijo durante la consolidación del Instituto Escolas Criativas, y ahora estoy viviendo el embarazo del segundo en plena expansión de nuestra actuación. Estas experiencias ampliaron aún más mi sensibilidad sobre lo que significa construir un ambiente de trabajo equilibrado y humano. En el Instituto, buscamos soluciones que aporten flexibilidad, inclusión y un buen clima para las personas. Creo que el equilibrio no proviene de separar la vida personal y el trabajo, sino de integrar ambos de forma coherente con nuestros propósitos y con la realidad de quiénes somos.

5. ¿Cuál es su mayor sueño?

He tenido la alegría de realizar ya muchos sueños, tanto en la vida personal como en la profesional. Provengo de la escuela pública, y fue la educación la que me permitió soñar más alto, conocer otras realidades y construir un camino con propósito. Hoy, mi sueño es seguir disfrutando de la vida en familia y, al mismo tiempo, retribuir todo lo que recibí de la escuela pública, contribuyendo para que las oportunidades de prosperar dejen de ser la excepción y se conviertan en la regla. Que la escuela sea, para cada estudiante, un espacio de acogida donde aprender sea también algo placentero y significativo. Veo, todos los días, experiencias fantásticas de transformación y el trabajo serio de muchas personas comprometidas con la educación. Pero mi mayor sueño es que esto se convierta en una realidad más sistémica, presente en diferentes territorios y esferas del país, y que, al fortalecer la educación pública, también fortalezcamos el Brasil que queremos construir: más justo y próspero para todos.

6. ¿Cuál es su mayor logro?

Uno de mis mayores logros fue liderar el proceso de institucionalización de Escolas Criativas, transformando el programa en instituto en 2025, lo que nos permite ampliar nuestro impacto y permanencia. También me enorgullecen mucho los resultados medibles que ya hemos alcanzado: redes participantes con un crecimiento en el IDEB (Índice de Desarrollo de la Educación Básica) muy por encima de la media, avances concretos en el SAEB, especialmente en matemáticas, aumento del compromiso de estudiantes y profesores, y reducción de la disparidad de aprendizaje entre alumnos blancos/asiáticos y afrodescendientes/indígenas. Estos logros colectivos demuestran que un modelo construido con los territorios funciona de verdad y que aprender puede y debe ser placentero.

7. Libro, película y mujer que admira (no puede ser su madre).

Mujer: Admiro profundamente a dos educadoras brasileñas que me inspiran todos los días: la profesora Liza Iole, de la red de Ribeirão das Neves (MG), y la profesora Luciene Mara de Lima, de Jaguariúna (SP). Ambas son grandes referentes en la multiplicación del Aprendizaje Creativo en Brasil, promoviendo transformaciones reales en las escuelas públicas a partir del compromiso, la escucha y la transformación de la práctica docente.

Libro: La saga de Harry Potter fue muy importante para mí. Fue con ella que descubrí el placer de la lectura, la imaginación y la fantasía.

Película: Orgullo y Prejuicio es una de mis películas favoritas; me marcó por lograr ser una pausa dulce en el día a día, pero también un recordatorio sutil de cómo los juicios y prejuicios moldean nuestras relaciones.